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¿Nunca han sentido la necesidad de escribir lo que sienten aunque sepan que esa carta nunca saldrá de sus manos? ¿Nunca han sentido el deseo de escribir una carta a una persona, que saben que no la recibirá nunca? Una carta de amor no es solo expresar en palabras lo que los ojos solo insinúan... No es solo expresar con símbolos lo que los gestos ocultan; una carta de amor es el espacio y el tiempo conjugados sobre un sutil soporte de papel.
¿Qué es el amor? Ningún autor, filósofo, científico o sabio ha podido describir realmente que es el amor... El amor es sustantivo, y como tal es estático... Pero, ¿Qué es amar? Amar es un verbo y por tanto es dinámico... es conjugación, es acción, es predisposición y es decisión.
Hablar de amor no es fácil aunque es una de las palabras más fáciles de pronunciar en cualquier conversación. Entender al amor es proporcionalmente más difícil aunque todos tengamos algo que decir al respecto. Hablar de amor es hablar de dualidades... es hablar de vida y es hablar de muerte, es hablar de dicha y es hablar de tristeza, es hablar de sabiduría y es hablar de ignorancia, es hablar de libertad y es hablar de esclavitud. No hay otro sentimiento que pueda adjudicarse libremente tantos extremos y que aún así pueda reinar eternamente entre ellos para anular la distancia entre unos y otros. Pero también es una palabra manoseada y deshilachada, un término lamentablemente genérico para ser usado allí donde otro término pudiera sonar grosero o falto de delicadeza... cuando el contexto es ruin y mediocre, seguramente no se está hablando de amor, aunque se lo conjure.
Cada vez que hablamos de amor hablamos de nosotros, porque si hay algo que se puede decir con cierta certeza acerca del amor, es que es experimentado por todos y cada uno de los que componen nuestra especie y todos lo experimentamos de la misma forma. Ya sea que hablemos del primer amor o de nuestro amor para toda la vida, es simplemente hablar de nuestra experiencia de vida (buena o mala) y nuestras proyecciones como personas. Y esa proyección incluye a otra persona... otro individuo que comparta con nosotros sueños y esperanzas, éxitos y frustraciones.
La pareja ideal no existe, ni tampoco el amor ideal... (eso ya lo he comprobado) las princesa blancas y los príncipes azules son sólo idealizaciones fantásticas de aquello que perseguimos sin descanso: una amor verdadero. Pero si el amor puede llegar a ser verdadero, quizás no llegue jamás a ser perfecto... el amor perfecto no se caracteriza por la carencia de defectos (como muchos quisieran pensar), sino por la existencia de virtudes; virtudes como la tolerancia para aceptar al otro tal cual es y el respeto para dejarlo seguir su camino y proyectos, la sinceridad para decir lo que debe decirse cuando deba ser dicho y la consecuencia para ser justos en los juicios y las actitudes... esas son virtudes que bien pueden opacar al mayor de los defectos y volver un amor lo mas cercano a la perfección posible.
Aún así la formula del amor es algo que aun no se ha logrado descubrir; cada uno debe experimentar por su cuenta y descubrir cuanto de preocupación, cuanto de cariño, cuanto de ilusión se debe arrojar al brasero para que el amor nazca y perdure. Nadie tiene asegurado el amor, pero todos tenemos la oportunidad de buscarlo... esa es la única cosa segura que se puede decir del amor.
Antes de terminar ésta carta, de métrica irregular y de prosa en bruto, algunas consideraciones: Ninguna guerra se gana peleando a medias, de la misma forma ningún amor sobrevive amando a medias; no usen la palabra amor tan a la ligera, es la forma más fácil de que pierda su significado. El significado del verdadero amor puede expresarse de muchas formas, en esta oportunidad, y para cerrar esta carta, escogí la siguiente cita de Virginia Satir: “Quiero amarte sin asfixiarte, apreciarte sin juzgarte, unirme a ti sin esclavizarte, invitarte sin exigirte, dejarte sin sentirme culpable, criticarte sin herirte y ayudarte sin menospreciarte… Si puedo obtener lo mismo de ti, entonces podremos realmente encontrarnos y enriquecernos mutuamente”.
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Pues bien.. no hay mucho más que decir... Nos vemos en otro próximo escrito trucho...